Preguntas Frecuentes

ENADIS

No es posible intervenir en la realidad sin un conocimiento profundo de esa realidad. La ENADIS es una de las mejores herramientas de investigación para aproximarnos a la compleja realidad de la discriminación en México. Se trata de aprovechar las grandes capacidades técnicas de investigación que tiene el INEGI, para estudiar este tema, como se hace con otros, como los ingresos y gastos de los hogares, el empleo, la violencia, las dinámicas familiares y tantos otros.

La ENADIS 2017 captó información sobre las características sociodemográficas de la población, las opiniones y actitudes, así como las prácticas y experiencias relacionadas con la discriminación. Estudia específicamente, a través de los respectivos módulos, a ocho grupos sociales que han sido histórica y reiteradamente discriminados: mujeres, niñas y niños, adolescentes y jóvenes, personas mayores, personas indígenas, personas con discapacidad, personas con religión distinta a la católica y trabajadoras del hogar remuneradas.

La población de estudio es toda persona residente en hogares de México. Que se puede identificar en once grupos:

1. Mujeres
2. Trabajadoras del hogar remuneradas
3. Niños y niñas
4. Adolescentes y jóvenes
5. Personas de la diversidad religiosa¹
6. Personas indígenas
7. Personas mayores
8. Personas con discapacidad
9. Personas afrodescendientes
10. Personas de la diversidad sexual
11. Personas nacidas en el extranjero

¹Con religión distinta a la católica

Sí, la ENADIS se ha realizado en dos ocasiones más, ambas a cargo del Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación y en colaboración con otras instituciones (2005, Sedesol; 2010, UNAM).

La ENADIS 2005 incluyó módulos sobre cinco grupos discriminados (mujeres, personas con discapacidad, personas mayores, personas con religión distinta a la católica y personas indígenas-hablantes de lengua indígena y por autoadscripción).

El Segundo levantamiento se llevó a cabo en 2010 con la colaboración del Departamento de Investigación Aplicada y Opinión del Instituto de Investigaciones Jurídicas de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). En esta edición se identificaron cuatro grupos discriminados adicionales: jóvenes, migrantes, personas de la diversidad sexual y trabajadoras del hogar remuneradas.

Como resultado del proceso de mejoramiento de los instrumentos de captación, así como de la utilización de un marco muestral más completo y validado por el INEGI, las ENADIS 2010 y 2017 no son estrictamente comparables. Sin embargo, la información del 2010 sirvió como punto de partida para la elaboración de los nuevos cuestionarios; de esta manera, si bien la información no es completamente comparable, sí permite observar algunas tendencias de largo plazo.

En 2017 no se incluyen como módulos específicos a la población migrante y de la diversidad sexual porque sería necesario tener un tamaño de muestra mucho más grande, de lo contrario la información obtenida no sería representativa². El grupo de trabajadoras del hogar remuneradas se incluye un sub módulo en el Módulo de Mujeres, y se capta a través de una pregunta sobre el trabajo en una vivienda a cambio de una remuneración el año previo a la fecha de la entrevista (en vez de la semana pasada).

El tono de piel de las personas es un dato de la realidad. Y no es un dato cualquiera, es uno muy relevante. Como el sexo, género, edad, lugar de nacimiento, origen étnico o creencia religiosa, por mencionar otras características. Al igual que estas otras características, el tono de piel es un motivo prohibido de discriminación. Y al igual que estas otras características, el tono de piel también se relaciona con cómo una persona puede ser discriminada; cómo tiene acceso diferenciado a oportunidades, recursos, bienes y servicios; en qué condiciones ejerce sus derechos.

 

Pensamos que no. La ENADIS fue diseñada para captar información sobre un fenómeno estructural, la discriminación, que incluye diversos componentes. Uno de ellos es el aspecto cognitivo y emocional. Los estereotipos y prejuicios están profundamente arraigados en la sociedad. Visibilizar los prejuicios y actitudes discriminatorias no implica reforzarlos, por el contrario.

A través de una tarjeta, se identificó a la población de 18 años y más con una orientación sexual no normativa, la cual se estimó en 2.7 millones de personas (3.2% de la población de 18 años y más). Si bien no existe una estimación a nivel nacional, esta cifra podría subestimar esta población, toda vez que la metodología normalmente usada en encuestas de hogares podría no ser la más adecuada. La medición de este grupo es un gran reto metodológico, no sólo en México, sino a nivel internacional. Conapred levantó en 2018 una encuesta en línea, que arrojó información relevante sobre las experiencias de discriminación y condiciones de vida el grupo. Para contar con representatividad nacional, el Inegi, con el acompañamiento del Conapred, desarrolló la Encuesta Nacional sobre Diversidad Sexual y de Género (ENDISEG).


ENDOSIG

La Encuesta Sobre Discriminación por motivos de Orientación Sexual e Identidad de Género (ENDOSIG) fue un esfuerzo realizado por el Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación y la Comisión Nacional de los Derechos Humanos con el objetivo de conocer las experiencias de discriminación, exclusión y violencia que enfrentan las personas de la diversidad sexual y de género para sustentar el diseño de políticas públicas orientadas a hacer valer sus derechos. La ENDOSIG estuvo dirigida a personas de 16 años y más residentes en el territorio nacional, que se autoidentificaron como gays, lesbianas, bisexuales, trans (transgénero, travestis, transexuales) y de otras orientaciones sexuales e identidades de género (OSIG) no normativas.

Si bien los acrónimos LGBT, LGBTTT, LGBTTTI, LGBTTTIQ, entre otros, han sido comúnmente empleados para referirse a las personas con orientaciones sexuales, identidades y expresiones de género no normativas, se reconoce que existen otras categorías o diversidades que no están incluidas en esos acrónimos, razón por la que se optó por el término OSIG, que incluye a todas las orientaciones sexuales e identidades de género no normativas.

Se trata de una encuesta no probabilística, por lo que los resultados sólo representan a las personas que  la contestaron y no se pueden generalizar a toda la población de la diversidad sexual y de género en nuestro país.

La información se obtuvo mediante un sistema en línea diseñado para adaptar el cuestionario de acuerdo a la orientación sexual e identidad de género de cada una de las personas informantes.

A través de tres preguntas se determinó la OSIG de cada persona el sexo asignado al nacer (¿qué sexo le fue asignado al nacer?), la identidad de género autoreportada (¿cuál es su identidad de género?) y la orientación sexual autoreportada (¿cuál de las siguientes opciones describe mejor su orientación sexual?). A partir de ello, el cuestionario fue personalizado de acuerdo con la OSIG.

La amplia cobertura temática de la encuesta constituye una bondad de la encuesta. El cuestionario se compone de 52 preguntas integradas en seis secciones temáticas y un módulo de 10 preguntas que únicamente responden las personas con identidades de género no normativas. El cuestionario se divide en seis secciones temáticas: perfil sociodemográfico, opiniones y percepciones sobre discriminación, experiencias de discriminación en distintos ámbitos, denuncia, satisfacción personal y salud mental; y un módulo sobre problemas y experiencias específicos de personas con identidades de género no normativas.

Las personas con variaciones congénitas en las características sexuales enfrentan problemas específicos, por lo que se consideró que sería pertinente desarrollar una encuesta específica para recabar información sobre este grupo poblacional. En 2020, en colaboración con Brújula Intersex, el CONAPRED levantó la Encuesta Intersex, cuyos resultados generales ya están disponibles al público.

La encuesta no fue diseñada para personas de edades tempranas, dado que el instrumento contiene preguntas sobre situaciones y en un lenguaje que no son pertinentes para niñas y niños.  Sin embargo, reconocemos que muchas de las experiencias que marcan el comienzo de exclusiones y prejuicios hacia esta población ocurren en edades tempranas, por lo que se incluyen preguntas retrospectivas que permiten explorar experiencias discriminatorias en las primeras etapas del curso de vida.

El diseño de la encuesta fue un proceso participativo, en el que se incorporaron comentarios expertos de personas de la diversidad sexual y de género, organizaciones, academia e instituciones públicas.

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